
Estamos ya en la temporada de intercambio de regalos, de cajas adornadas que esconden obsequios bajo el árbol de Navidad y de niños que esperan ansiosos la llegada de Santa Claus. Sin embargo, los medios y el consumismo han influenciado tanto nuestra cultura, que los regalos han dejado de ser una muestra desinteresada de afecto, convirtiéndose en compromisos u obligaciones asumidas con los que se pierde el más puro sentido de amor, de altruismo y de entrega que debieran reinar en Navidad.
