Quizá has escuchado que están bajando los rendimientos de los CETES. Que el gobierno quiere que la gente gaste en vez de ahorrar. Y sí, lo anterior es cierto. Pero, ¿Qué hacer? ¿Nos quedamos sin opciones?

Quizá has escuchado que están bajando los rendimientos de los CETES. Que el gobierno quiere que la gente gaste en vez de ahorrar. Y sí, lo anterior es cierto. Pero, ¿Qué hacer? ¿Nos quedamos sin opciones?
Empezamos un nuevo año, lleno de retos y expectativas. Un año en el que tendremos nuevamente la oportunidad de realizar nuestros propósitos de año nuevo. Sólo que, si uno de ellos es ahorrar, además de la inflación hay otro antagonista a vencer: El impuesto al ahorro.
Si tienes auto, que esté asegurado es una necesidad. Desde proteger el patrimonio que representa, hasta responder a posibles daños que causaras a terceros. Pero existiendo en la actualidad tantas opciones para contratarlos, ¿Cuál es la más recomendable?
A muchos nuestros padres nos inculcaron el hábito del ahorro. Frascos con monedas de 10 pesos, alcancías, cochinitos, ¿Te suena conocido? Si es así, ¡Felicidades, que es un gran paso!… Pero sólo ten cuidado ya que, si tu ahorro es informal, podrías estar perdiendo dinero.
Buscando que todo trabajador pueda acceder a financiamiento, en México contamos con el Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Mejor conocido como FONACOT). El instituto brinda créditos con requisitos menos exigentes de los que pediría un banco ya que considera el salario del trabajador como garantía de pago. Suena bien pero, ¿será verdad tanta belleza?
En fechas recientes una persona me compartía esta inquietud: los bancos y las cajas de ahorro populares son regulados por la CONDUSEF (Comisión Nacional de Usuarios de Servicios Financieros) para garantizar el dinero de los ahorradores, pero en el caso de las empresas que tienen cajas de ahorro internas, ¿Qué tan seguras son? ¿Cómo se protege el dinero de los trabajadores? ¿Las cajas se pueden quedar insolventes? Leer más
La mejor manera de sacar el mayor provecho de cualquier herramienta es conociéndola, ¿no te parece? Y cuando hablamos de herramientas financieras, éstas no son la excepción. ¿Sabías por ejemplo que las Cajas de Ahorro para Trabajadores pagan intereses mayores a las Cuentas de Ahorro Bancarias? ¿Y que a diferencia de las Cajas de Ahorro Popular (SOFIPOs), las de trabajadores están exentas del pago de impuestos? Así que conversemos en esta ocasión sobre los beneficios que te brinda una Caja de Ahorro para Trabajadores para que así la pongas a trabajar a tu favor.
Pero empecemos por el principio… Las Cajas de Ahorro para Trabajadores nacen como sistemas de ahorro voluntario entre los trabajadores de una empresa, sin que la empresa tenga la obligación de realizar aportación alguna a la caja. Para su gestión y control se nombra un Comité Técnico que la administre, siendo regulada por reglamentos y estatutos internos de la propia empresa.
Lo anterior es precisamente lo que las diferencia de las Sociedades Financieras Populares (SOFIPOs, normalmente conocidas como Cajas de Ahorro o Cajas de Ahorro Populares), que si bien nacen como un sistema de ahorro voluntario entre particulares, son reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) bajo leyes definidas por el poder legislativo como es la Ley de Ahorro y Crédito Popular y administradas por un Comité Directivo.
Por su parte las Instituciones Bancarias son formadas por grupos de accionistas con el fin de ofrecer al público servicios de ahorro y crédito entre muchos otros, siendo también reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) bajo leyes definidas por el poder legislativo como es la Ley de Instituciones de Crédito. Son administradas por un Consejo de Accionistas y un Cuerpo Directivo.
Ahora bien, ¿en qué me beneficia a mí trabajador el participar en una Caja de Ahorro para Trabajadores? Existen algunos beneficios que diferencian a éstas Cajas de los bancos y las SOFIPOs (clic para agrandar):
Y por si lo anterior fuera poco, cuando haces del ahorro un hábito,
Finalmente, si la caja de ahorro de trabajadores de tu empresa resulta que es operada por el sistema ODESSA, tienes grandes ventajas adicionales: el control y manejo de tus recursos a través de Internet o de forma telefónica las 24 hrs. del día, los 365 días del año, de manera que puedes depositar, retirar, transferir dinero entre tus cuentas, consultar tus operaciones e imprimir tus estados de cuenta cuando así lo desees. Es tu esfuerzo, es tu dinero… son tus proyectos. Y con disciplina y constancia estoy seguro que lograrás llevarlos a cabo.
¡Éxito!
Para empezar, es importante hacer notar que existen 2 conceptos totalmente distintos de cajas de ahorro de los cuales hablaremos a continuación: Las Cajas de ahorro de Trabajadores y las Cajas de Ahorro Populares.
El fundamento y espíritu de éste tipo de cajas de ahorro es la ayuda mutua entre una comunidad de trabajadores definida. Están formadas por los empleados de una empresa, se capitalizan con el fondo colectivo del ahorro de los mismos trabajadores, y son administradas por un comité técnico que usualmente está formado por ejecutivos de la misma empresa. Dependiendo de las políticas y reglas que se configuren para la operación de cada caja, la participación y “cuotas” son voluntarias y descontadas sistemáticamente por nómina, se puede contar con diferentes plazos para ahorrar y los afiliados obtienen la posibilidad de solicitar préstamos bajo condiciones y tasas de interés muy preferenciales.
Algunas cajas de ahorro de trabajadores tienen beneficios adicionales:
Estas cajas de ahorro no están reguladas por la CNBV ni los ahorros se encuentran vigilados por la CONDUSEF. Es la propia empresa y/o el comité técnico los que garantizan a los trabajadores sus ahorros.
Las Cajas de Ahorro de Trabajadores debidamente establecidas y operadas por empresas expertas y especializadas en este tema, como ODESSA*, son una extraordinaria opción de ahorro.
En principio, las cajas de ahorro nacen cuando un grupo de personas, sin importar su fuente laboral, procedencia o condición alguna, deciden reunir sus recursos para apoyarse mutuamente en casos de necesidad. Es decir, se fundamentan en la ayuda mutua y en la solidaridad más allá de en la obtención de rendimientos por la inversión de su dinero. Claro, esto es sólo en principio. En la práctica, algunas de los directivos de las nacientes cajas populares pueden caer en la tentación de utilizar los recursos para sus propios fines, o perder los recursos de los socios en una inversión que no resultó como esperaban.
Pero esto no significa que todas las “cajas de ahorro populares” sean inseguras. En el caso de México, las cajas de ahorro se encuentran reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a partir del 2001, según la Ley de Ahorro y Crédito Popular, teniendo la posibilidad de intervenir la caja en caso de sospecha de fraude. Adicionalmente, el ahorro de los socios se encuentra protegido por la CONDUSEF al igual que las cuentas de ahorro bancarias tradicionales. Sin embargo, es importante aclarar que no todo aquel que se presenta como una caja de ahorro popular necesariamente se encuentra regulado, por lo que es conveniente que antes de afiliarte a una de éstas cajas primero verifiques que se encuentre registrada ante la CNBV.
Usualmente, al participar en una caja de ahorro la persona no se vuelve un cliente o cuenta-habiente como ocurre en los bancos, sino que ingresa como socio. Al ser socio, se tiene la obligación de entregar un capital inicial, de depositar aportaciones periódicas, y de participar en las reuniones de la caja donde la misma toma decisiones de forma democrática en cuanto a su directiva, inversión de excedentes, o nuevos productos a ofrecer a los socios entre otros rubros.
El capital inicial no es más que el monto mínimo de ahorro que tiene que alcanzar el socio para tener derecho a los beneficios de la caja, y las aportaciones son montos fijos que se compromete depositar el socio de forma semanal, quincenal o mensual para incrementar dicho capital. De esta forma vemos que el capital que aporta el socio a la caja (llamado Capital Social) es su propio ahorro.
Adicionalmente, el socio puede solicitar préstamos a la caja dando como garantía su capital social, usualmente hasta por el doble del total que tiene ahorrado. Para obtenerlo, normalmente se requiere tener cubierto el capital inicial y estar al día en las aportaciones periódicas.
Algunas cajas de ahorro populares, adicionalmente a lo ya mencionado, tienen otros productos disponibles para sus clientes, como pueden ser
Las Cajas de Ahorro Populares tienden a tener rendimientos superiores los bancarios. Sin embargo, es importante recordar que el espíritu de las cajas de ahorro es la cooperación y la ayuda mutua sobre los beneficios personales, por lo que no es posible garantizar que en todo momento tendrán mejores rendimientos.
En el caso de los préstamos, sus tasas de interés suelen ser menores a los bancos y con requerimientos menos exigentes. Esto es así debido, nuevamente, a la naturaleza de ayuda mutua que impera en las cajas de ahorro, además de encontrarse garantizado el pago del préstamo por el capital social del socio.