¿Niños en casa? ¡Diviértanse aprendiendo a manejar el dinero!

Jugando a «El valor del dinero»

Comienza el periodo vacacional, y tanto madres como padres enfrentan la energía, entusiasmo y naturaleza inquieta de sus hijos. Lo más sencillo es distraerlos con la televisión o dispositivos móviles, pero esa «solución» socava su entusiasmo y creatividad. Por ello, ¿Qué tal si aprovechas estos días para enseñarles a manejar el dinero? Les será muy útil… Y no se los enseñan en la escuela.

Este juego está planeado para niños de 3 a 7 años, aunque podrían participar niños más grandes. No lo recomiendo en niños más chicos, ya que aún no comprenden que los juegos tienen instrucciones y reglas, y, por lo general, aún no relacionan el símbolo escrito del número con su valor conceptual.

Material para utilizar

Con cartoncillo de colores haz billetes y monedas de diferentes denominaciones. Cierto, es más sencillo comprarlos, pero invita a tus hijos a ayudarte a hacerlos. ¡Es parte de la diversión!

Ya teniendo el dinero, toma algunos de sus juguetes y productos que tengas en la casa, y asígnales un precio unitario. Es decir, si tiene un paquete de crayones, no le pongas precio al paquete, sino a cada crayón individualmente. Si tienes un racimo de plátanos, pon precio a cada plátano.

Recomiendo que tengas colación y agua de frutas que se pueda comprar por pequeñas porciones (25ml de agua, un gajo de mandarina, una rebanada de manzana), de manera que, durante el juego, también tengan que utilizar el dinero para hidratarse o comer algo.

Primera parte: Consiguiendo el dinero

Planea dinámicas por las cuales ganarán dinero. No se trata de hacer competencias, sino de metas por las cuales el premio será cierta cantidad de dinero (Recordemos que hablamos del dinero de juguete del punto anterior).

Algunos ejemplos sencillos son:

  • Esparce frijoles en una mesa y pídeles que los recojan con una cuchara sin ayudarse con la otra mano. Una vez que tengan un frijol en la cuchara, lo ponen en un vaso que previamente entregaste a cada niño. Al final, se cuentan los frijoles y se les da el equivalente en dinero, considerando que cada frijol vale un centavo.
  • Si el cuarto está desarreglado, dales 5 minutos para guardar juguetes y ropa. Al final de los 5 minutos, por cada juguete o prenda guardados, dales el equivalente a 1 centavo.
  • Inflen globos y jueguen en clásico juego de correr a una silla para, sentándose sobre de él, reventarlo. Tienen 3 minutos para reventar todos los que puedan, y, por cada globo reventado, dales el equivalente a un centavo.

Con estas y otras dinámicas semejantes, pueden distraerse fácilmente entre 30 minutos y una hora, debido a que son diferentes, y conllevan actividad física.

Al final, ayúdales a contar su dinero para que vean cuánto consiguieron. Es normal que algunos consigan más dinero que otros, siendo muy importante que no iguales las cantidades.

Este juego es una excelente oportunidad para que valoren el resultado de su propio esfuerzo, y de que el camino para conseguir más es esforzarse más buscando desarrollar nuevas habilidades.

Segunda parte: Usando el dinero

Ahora ¡A armar la tienda! Acomoden los productos previamente recolectados para el juego con el precio visible. Para las bebidas y colaciones, como son por ración, en vez de poner la ración física es más práctico poner vales o algún otro elemento simbólico que los represente.

La idea de que el valor unitario en la primera parte del juego fueran centavos, es que consigan relativamente poco dinero, de manera que no les alcance para comprar todo lo que quisieran.

Déjalos poner los productos que deseen en su bolsa o carrito, interactuando tú con ellos como si fueras el vendedor, siembre buscando que sea divertido y generando risas.

Ahora bien, a la hora de pasar a la caja (Tú eres el cajero) tienen que pagar lo que se quieran llevar. Ayúdales a hacer las cuentas, así como a confirmar que su cambio es correcto. ¿Y si no les alcanza? Bueno, algo tendrán que regresar.

Es muy importante que no caigas en la tentación de «darles fiado» porque no es la idea inculcarles que el crédito es la solución de no tener dinero. Tampoco les otorgues descuentos. En vez de ello, dales la oportunidad de conseguir más dinero realizando alguna dinámica.

Nota muy importante: Ataja cualquier inicio de berrinche o pleito con dinámicas divertidas del propio juego. Las nuevas generaciones son muy poco tolerantes a la frustración, y el saber resolver un conflicto en vez de llorar, rendirse o hacer una pataleta, es de los mejores legados que podemos dejarles a nuestros hijos, no sólo para las finanzas, sino para su vida en general.

Los principales objetivos de este juego son:

  • Priorizar, ya que no pueden comprar todo lo que quisieran;
  • Comprender que los productos tienen un valor monetario;
  • Entender que su trabajo, habilidades y experiencia también tienen un valor;
  • Asimilar que el dinero se obtiene en base a esfuerzo;
  • Reforzar (o enseñarles) el uso práctico de la aritmética simple (sumas y restas);
  • Y lo más importante, ¡Divertirse! Entre más divertido sea, más rápido asimilarán la dinámica del juego, así como los objetivos anteriores, además de reducir la posibilidad de conflictos.

Tercera parte: Disfrutando lo comprado

Una vez pagados sus productos, ¡Es momento de jugar con ellos! ¡De tomar el agua de frutas y disfrutar de las colaciones! Y lo más importante, ¡Felicítalos! Ya que todo eso que están disfrutando, lo consiguieron con el fruto de su esfuerzo.

Recomendaciones finales

El Juego del Valor del Dinero lo pueden realizar cuantas veces quieran. Sin embargo, más que dedicar sólo un día a jugarlo muchas veces, es mejor jugarlo durante varios días (no necesariamente consecutivos). Recuerda que la constancia y recurrencia es la que forja en nosotros los hábitos y los valores.

Ya que lo hayan jugado durante al menos 5 días, es momento de sentarse con ellos y mostrarles que, lo que están viviendo en el juego, es lo que hacen papá y mamá al ir a trabajar, haciéndolos con ello sensibles al esfuerzo que hacen sus padres por la familia.

Y en el momento en que observes que ya dominan de forma razonable el valor de las diferentes denominaciones de monedas y billetes, y que manejan la aritmética básica así sea ayudándose con los dedos, ¡Que el juego se traslade al mundo real!

Permíteles que te ayuden al comprar en tiendas de conveniencia o papelerías, pagando ellos en efectivo y revisando el cambio (Bajo tu supervisión, claro). Ponles objetivos de ayuda en casa para que se ganen su propio dinero, de manera que tengan para comprar algo para ellos. Y, finalmente, regálales una alcancía, y con ella comienza a inculcarles el hábito del ahorro.

¡Éxito!

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