¿En realidad conviene pagar un crédito caro con uno barato?

Según el Banco de México circulan en nuestro país más de 16 millones de Tarjetas de Crédito las cuales tienen en promedio una tasa de interés del 30%. Y si bien no puede negarse su utilidad, las tasas tan altas (algunas rebasan el 46%) y el abuso del crédito por parte de los usuarios hacen que para más de uno las tarjetas se vuelvan un pozo sin fondo en el cual se va el dinero, socavando la economía familiar y limitando la capacidad de ahorro.

Para resolver de fondo el problema el primer paso es dejar de utilizar las tarjetas… Pero los intereses tan altos y los pagos «mínimos» tan elevados complican el escenario, principalmente cuando el dinero que queda no es suficiente para cubrir los gastos básicos del hogar… Y volver a utilizar la tarjeta, si bien es la opción que utilizan muchos, queda claro que no es la solución sino que únicamente prolonga la agonía.

Una estrategia que bien implementada puede ayudarte a saldar tus tarjetas es sacar un financiamiento a un costo menor y con pagos más reducidos, de manera que tengas mayor liquidez para afrontar los gastos básicos del hogar mientras liquidas la deuda. Veamos un ejemplo:

Supongamos que debes $20,000 en tu tarjeta la cual tiene una tasa del 30% anual, teniendo la posibilidad de conseguir un préstamo a una tasa del 17% anual en una Caja de Ahorro para Trabajadores, las cuales tienen la ventaja adicional de que los intereses por el préstamo no generan IVA. En la siguiente tabla podemos ver el comportamiento de ambos tipos de financiamientos:

Tabla Comparativa
Fuentes: Simulador de pagos mínimos de la CONDUSEF (Tarjeta de Crédito); Simulador de préstamos de ODESSA (Caja de Ahorro)

* Los pagos mensuales de la Tarjeta de Crédito disminuyen con el tiempo, mientras que los de la Caja de Ahorro se mantienen constantes.
* Por Plazo para Saldar se entiende el número de pagos requeridos para liquidar el financiamiento original de 20 mil pesos.

Como se puede ver, no sólo los pagos del préstamo de la caja son menores, sino que el plazo también es inferior (terminas de pagar antes), ahorrándote adicionalmente cerca de $2000 en intereses, impuestos y comisiones.

Ahora bien, si se está pensando en una estrategia para saldar las tarjetas es porque se tiene una deuda importante en ellas; si se tiene una deuda importante, es usualmente por una mala gestión de la línea de crédito… y si se tiene una mala gestión del crédito, hay un riesgo importante de que la persona se vuelva a endeudar con las tarjetas, complicando entonces su situación al tener que pagar el préstamo contratado más la nueva deuda de las tarjetas.

Por tanto, antes de solicitar un préstamo para liquidar tus deudas, comprométete contigo mismo a…

  • Guardar tus tarjetas de crédito bajo llave… y estoy siendo literal. Recuerda que si estás analizando la opción del préstamo para saldarlas es porque en algún punto perdiste el control de ellas;
  • No incrementar más tus deudas durante el plazo del préstamo para no poner en riesgo tu flujo de efectivo;
  • Confirmar que las domiciliaciones o cargos automáticos de servicios (teléfono celular, televisión de paga, algún seguro) que tengas en alguna de tus tarjetas, estén incluidos en tu presupuesto de gastos realizando los pagos de tus tarjetas de forma oportuna;
  • Analizar qué fue lo que provocó tu endeudamiento y aprender de tus errores siendo, por favor, honesto u honesta contigo mismo. ¿Tus ingresos son menores a tus gastos?, ¿Sufriste un descontrol en tu presupuesto?, ¿Apoyas o ayudas a otros más allá de tus capacidades financieras reales?, ¿Indisciplina?, ¿Falta de seguimiento a tus tarjetas?;
  • Aprovechar el plazo en el que no usarás tus tarjetas de crédito para mejorar esos puntos débiles que te llevaron a endeudarte.

Finalmente quisiera enfatizar el principal riesgo que enfrentas al seguir esta estrategia: Que te vuelvas a endeudar con tus tarjetas y entonces tengas que pagar no sólo el préstamo, sino las tarjetas. Sin embargo éste riesgo está completamente bajo tu control, por lo que puedes vencerlo con determinación, perseverancia y disciplina para lograr tu objetivo: librarte de deudas.

¡Éxito!

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