¿Es recomendable ahorrar en Cajas de Ahorro?

Para empezar, es importante hacer notar que existen 2 conceptos totalmente distintos de cajas de ahorro de los cuales hablaremos a continuación: Las Cajas de ahorro de Trabajadores y las Cajas de Ahorro Populares.

Cajas de Ahorro de Trabajadores

El fundamento y espíritu de éste tipo de cajas de ahorro es la ayuda mutua entre una comunidad de trabajadores definida. Están formadas por los empleados de una empresa, se capitalizan con el fondo colectivo del ahorro de los mismos trabajadores, y son administradas por un comité técnico que usualmente está formado por ejecutivos de la misma empresa. Dependiendo de las políticas y reglas que se configuren para la operación de cada caja, la participación y “cuotas” son voluntarias y descontadas sistemáticamente por nómina, se puede contar con diferentes plazos para ahorrar y los afiliados obtienen la posibilidad de solicitar préstamos bajo condiciones y tasas de interés muy preferenciales.

Algunas cajas de ahorro de trabajadores tienen beneficios adicionales:

  • Suelen tener rendimientos muy superiores a las cuentas de ahorro bancarias y de las cajas de ahorro populares;
  • Regularmente se manejan préstamos con los menores intereses del mercado;
  • Al ser descontado el pago del préstamo igualmente vía nómina, es el propio historial laboral del trabajador en la empresa lo que garantiza el monto prestado, por lo que los requisitos para solicitar un préstamo son más sencillos que en bancos y cajas de ahorro populares;
  • En algunos casos se cuenta con una opción de ahorro a la vista además de otros plazos más largos, donde se realizan los depósitos de las aportaciones del empleado;
  • Las aportaciones del empleado se realizan vía nómina, lo que ayuda al empleado a ahorrar al no tener en sus manos el dinero destinado al ahorro y con él la tentación de gastarlo;
  • Por ley, las cajas de ahorro de trabajadores no generan impuestos, es decir, no retienen al ahorrador impuesto alguno por los intereses que su ahorro le hubiese generado, siendo éste el motivo por el cual, en valores netos, llegan a tener rendimientos superiores al mercado;
  • Finalmente un punto de lo más interesante: Al no generar impuestos, las cajas de ahorro de trabajadores establecidas de forma correcta, son también exentas del IDE (Impuesto a Depósitos en Efectivo), con lo cual puedes depositar en ellas el dinero en efectivo que requieras (como por ejemplo, la venta de tu auto, un préstamo importante que te hubiese dado un familiar, las ganancias de alguna asesoría o servicio personal que hubieses realizado) sin preocuparte por rebasar los 15 mil pesos a partir de los cuales bancos y cajas de ahorro populares se ven obligados a retenerte dicho impuesto.

Estas cajas de ahorro no están reguladas por la CNBV ni los ahorros se encuentran vigilados por la CONDUSEF. Es la propia empresa y/o el comité técnico los que garantizan a los trabajadores sus ahorros.

Las Cajas de Ahorro de Trabajadores debidamente establecidas y operadas por empresas expertas y especializadas en este tema, como ODESSA*, son una extraordinaria opción de ahorro.

Cajas de Ahorro Populares

En principio, las cajas de ahorro nacen cuando un grupo de personas, sin importar su fuente laboral, procedencia o condición alguna, deciden reunir sus recursos para apoyarse mutuamente en casos de necesidad. Es decir, se fundamentan en la ayuda mutua y en la solidaridad más allá de en la obtención de rendimientos por la inversión de su dinero. Claro, esto es sólo en principio. En la práctica, algunas de los directivos de las nacientes cajas populares pueden caer en la tentación de utilizar los recursos para sus propios fines, o perder los recursos de los socios en una inversión que no resultó como esperaban.

Pero esto no significa que todas las “cajas de ahorro populares” sean inseguras. En el caso de México, las cajas de ahorro se encuentran reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a partir del 2001, según la Ley de Ahorro y Crédito Popular, teniendo la posibilidad de intervenir la caja en caso de sospecha de fraude. Adicionalmente, el ahorro de los socios se encuentra protegido por la CONDUSEF al igual que las cuentas de ahorro bancarias tradicionales. Sin embargo, es importante aclarar que no todo aquel que se presenta como una caja de ahorro popular necesariamente se encuentra regulado, por lo que es conveniente que antes de afiliarte a una de éstas cajas primero verifiques que se encuentre registrada ante la CNBV.

Usualmente, al participar en una caja de ahorro la persona no se vuelve un cliente o cuenta-habiente como ocurre en los bancos, sino que ingresa como socio. Al ser socio, se tiene la obligación de entregar un capital inicial, de depositar aportaciones periódicas, y de participar en las reuniones de la caja donde la misma toma decisiones de forma democrática en cuanto a su directiva, inversión de excedentes, o nuevos productos a ofrecer a los socios entre otros rubros.

El capital inicial no es más que el monto mínimo de ahorro que tiene que alcanzar el socio para tener derecho a los beneficios de la caja, y las aportaciones son montos fijos que se compromete depositar el socio de forma semanal, quincenal o mensual para incrementar dicho capital. De esta forma vemos que el capital que aporta el socio a la caja (llamado Capital Social) es su propio ahorro.

Adicionalmente, el socio puede solicitar préstamos a la caja dando como garantía su capital social, usualmente hasta por el doble del total que tiene ahorrado. Para obtenerlo, normalmente se requiere tener cubierto el capital inicial y estar al día en las aportaciones periódicas.

Algunas cajas de ahorro populares, adicionalmente a lo ya mencionado, tienen otros productos disponibles para sus clientes, como pueden ser

  • Cuenta corriente, que permite al socio tener un ahorro independiente al del capital social, con la posibilidad de tener disponibilidad inmediata de su dinero y no afectar con sus retiros su capacidad de préstamos futuros;
  • Cuenta corriente empresarial, que permita al socio tener una cuenta independiente para llevar los recursos de su negocio en caso de tenerlo;
  • Diferentes planes de crédito específicos para vivienda, compra de automóvil o para financiar un negocio;
  • Cuentas de ahorro a plazo fijo, desde las comunes de 28 días.

Las Cajas de Ahorro Populares tienden a tener rendimientos superiores los bancarios. Sin embargo, es importante recordar que el espíritu de las cajas de ahorro es la cooperación y la ayuda mutua sobre los beneficios personales, por lo que no es posible garantizar que en todo momento tendrán mejores rendimientos.

En el caso de los préstamos, sus tasas de interés suelen ser menores a los bancos y con requerimientos menos exigentes. Esto es así debido, nuevamente, a la naturaleza de ayuda mutua que impera en las cajas de ahorro, además de encontrarse garantizado el pago del préstamo por el capital social del socio.

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